Cada comienzo de año me marcaba  un montón de objetivos, que me llevaban a la frustración por no cumplir casi ninguno de ellos tras los 12 meses siguientes ( hacer ejercicio físico todas las semanas, acabar de trabajar a las 6pm, no mirar el correo del trabajo en el móvil, comer más sano, llamar más a mi madre…)

Trataba de ser una versión de mi más productiva, exitosa, saludable, sociable y destruir malos hábitos.

Parece que en estos días todo gira entorno a una explosión de energía para reinventarte a ti misma y tu vida, pero hay algo sobre el mensaje de “año nuevo, tu nuevo tú” que desde hace unos años no me agrada.

En los últimos 4 años he sentido la necesidad de frenar, cuestionar mi incesante búsqueda de productividad y simplemente hacer menos.

Porque no creo que la forma de conseguir más “de lo que sea” sea hacer más, todas lo hemos intentado y el resultado es que estamos agotadas.

Lo que descubrí es que mientras me imponía más tareas, más acumulaba y menos espacio tenía para disfrutar realmente de mi vida. Me perdía el momento, iba estresada en cada paso de mi día a día.

Sentía que estaba constantemente persiguiendo algo que estaba fuera de mi alcance. Sentía que no estaba a la altura, que no llegaba y que nunca llegaría.

Y no es que ahora vaya en modo zen todo el día, ¡ójala!, sólo que ahora soy consciente de que en gran medida yo soy la que genero mi realidad.

En estos 4 años, he comprobado en mi misma de que la forma de crear y tener más y mejor impacto y resultados no es hacer más, sino hacer menos.

Te cuento todo esto porque quizá esto resuene en ti y, te gustaría que el 2018 realmente sea un año diferente.

El año en el que por fin comienzas a sentir menos estrés, en el que puedes diseñar tu 2018 para cumplir tus metas y tus deseos de una manera más relajada poniendo por delante tu bienestar.

 

“¡Estoy estresada!”  Se ha convertido en el mantra de nuestra generación.

Hay muchas personas que viven con un estrés constante y piensan que la responsabilidad de todos sus males la tiene el estrés y lo que no saben es que en gran medida, nosotras somos las responsables del estrés que sentimos.

Aquí no te voy a hablar del estrés que padecen personas con un diagnóstico médico, mucho más complejo de explicar que en este post. Sino del estrés generalizado en la sociedad.

El estrés es un proceso biológico que se pone en marcha en tu organismo cuando percibes una situación o acontecimiento como muy demandante y piensas que no tienes los recursos suficientes para afrontarla.

A modo resumen, te cuento que hay dos tipos de estrés,

el bueno y el malo,

es el malo o “distrés”, del que somos responsables a través de los pensamientos que nos generamos  a nosotras mismas en este tipo de situaciones demandantes.

Como cuando tenías un examen y pensaban que no te sabías la lección y entrabas a clase nerviosita perdida, o cuando tienes una reunión importante y te dices que no la has preparado bien.

En estos dos casos te estás diciendo a ti misma que no eres suficiente y que eres un fraude, tus pensamientos te bloquean, el mecanismo del estrés invade tu cuerpo y te hundes en la frustración y apatía.

Hay otro comportamiento muy frecuente en tu día a día del que también eres responsable en tu relación con el estrés y que te cuento un poquito más abajo.

Antes de eso,

 

¿Cómo te vinculas con el estrés?

 

En nuestra cultura asociamos el estrés al estar ocupada y pensamos que el estar ocupadas es bueno.

¿Te pasas el día diciendo ¡No tengo tiempo!, ¡Estoy estresada! ?

De alguna manera muchas personas del “mundo moderno”, solemos pensar que es bueno estar siempre ocupada, porque hemos dignificado el mero hecho de estar ocupadas.

El estar ocupada constantemente nos genera estrés, porque no tenemos tiempo para las demás personas, ni siquiera para nosotras.

¡No tengo tiempo!

¡Estoy estresada!

Aunque no lo creas, cuando mencionas estas frases, te sientes importante y valiosa para la sociedad y, de alguna manera lo que te estás diciendo y quieres mostrar al mundo es un estatus de valor y contribución.

Cuando en realidad, no estás siendo consciente de que lo que te estás diciendo es:

ni me importo yo, ni me importas tú.

Porque cuando asocias tu identidad al estar ocupada, no estas dispuestas a darte el tiempo para ti misma ni compartir tu tiempo con las demás personas.

La plaga del ¡No tengo tiempo!  y del ¡Estoy estresada!

Es una de las mayores “plagas” de nuestra cultura, de nuestra vida y por supuesto de nuestro día a día en nuestras relaciones laborales, familiares y amistades.

Nos olvidamos de que mantener las relaciones con nosotras mismas y con los demás, debe de ser lo más importante en nuestra agenda.

En el caso de los entornos laborales, (en donde pasas más de 8h al día de media), es donde radica la diferencia entre trabajar amargada o trabajar desde el placer y en donde más impacto notarás si atiendes a tus relaciones con tu equipo, clientes, proveedores.

Si pones la atención en ti y en tu relación con los demás, te resultará más fácil cumplir los objetivos que te propusiste al comienzo del año,  te permitirás el tiempo para ir regularmente a las clases de Yoga, o para ir al cine una vez al mes con las amigas, o para leer esa novela que tienes desde hace meses en la mesilla de tu habitación.

Cuando te das cuenta que el estar ocupada no es una virtud, sino que te puedes organizar y planear tu vida creando espacios “para ti” y para los demás,

tu nivel de estrés baja, porque empiezas a borrar la asociación de que tu identidad tiene que ver con el estar estresada y te das la oportunidad de reconectar contigo desde el disfrute.

Dejarás de estar muy ocupada en tareas “dignas de valoración externa y reafirmación interna” porque realmente lo más importante será tu bienestar.

Alejarás la creencia de que tu valor en la sociedad se cuantifica en función de todas las tareas que tratas de atender.

 

¿Cómo estás creando situaciones de estrés y cómo puedes transformarlas?

Nos empeñamos en llenarnos el tiempo de “cosas” para sentir que valemos, para hacer cosas que nos hagan sentir productivas, y perdemos de vista que “hacer nada” también es muy importante para nuestro bienestar.

 

Te invito a que observes y te replantees cómo es tu relación con el estrés.

 

¿Sueles improvisar o te organizas y planificas?

Planificar tu agenda creando espacios de disfrute para ti y para tu relación con los demás, es un acto de respeto hacia ti misma, al igual que tener un trato amoroso hacia ti y tu cuerpo.

Ojo, si te marcas 10 tareas diarias, cuando el tiempo real es para que hagas tal vez 2 ó 3, estás creando un entorno de estrés por ti misma, porque no llegarás a las 10 tareas, se te acumularán y te estresarás.

Planificar reduce tu nivel de estrés, te recomiendo que primero marques espacios para el disfrute o para no hacer nada, y después un par de tareas realmente realista e importantes del día.

¿Qué te parece si comienzas 2018 planificando en tu agenda momentos de disfrute y placer y espacios para no hacer NADA?

¿Qué obstáculos te encontrarás?

¿Qué te aportarán estos espacios?

¿Quién serás cuando los disfrutes?

Te leo en los comentarios.

Photo by Swaraj Tiwari

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4 comentarios en “¿Quieres desestresarte en 2018?

  1. Buen año Natalia! que lindas reflexiones nos brindas.Para mi tambien se esta volviendo tiempo de valorar y que valoren el verdadero tiempo de las cosas, del hacer y no hacer.
    Siento que aprender a poner a los demas en sintonia con la dimension correcta de la realizacion y la espera, significa enseñar a apreciar lo que se nos ofrece.
    Te espero siempre para celebrar este intercambio y aprendizaje!
    Muchas Gracias!
    Sandra.

    • Hola Sandra, ¡qué alegría leerte de nuevo! Una mentora me dijo una vez, que una vez que se comienza el camino de la consciencia, no hay vuelta atrás. Espero que desde el blog, éste, nuestro espacio de intercambio poder ayudar a las personas a abrir la consciencia hacia nuevas posibilidades más sostenibles, auténticas, placenteras y poderosas. Gracias por estar y compartir. Un abrazo

  2. Muy buen artículo Natalia. A veces es complicado aplicar estos criterios. Supongo que es por mi trabajo. Hay veces que todos el mundo parece ponerse de acuerdo y requieren mis servicios a la vez. Sobre todo a finales de mes. Ojalá pudiera marcarme hacer un par de cosas importantes al día y ya está …jejeje
    De todas formas, te leo atentamente cada post que escribes.
    Un saludo afectuoso.
    Merce.

    • Muchas gracias por tu cariño Merce.
      Sí, realmente es complicado y posible, has identificado un periodo en el mes en donde sabes que el trabajo se va a poner más intenso, bien!!! La cuestión es que puedes dejar de hacer tú durante esos días concretos o que puedes hacer para no verte envuelta en una espiral de estrés y cómo puedes dedicarte tiempo a ti, quizá, si esos días son muy demandantes, ¿podrías reservarte algún momento, alguna actividad, o no hacer nada, para conectar contigo misma desde el disfrute antes o después de esos días? ¿Podría funcionar? Un abrazo

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